Un viaje entre sabores

📍 Paradas del recorrido

Esta ruta gastronómica te permite descubrir tres municipios únicos en tres comunidades autónomas distintas con mucho carácter, Castilla y León, Castilla la Mancha y Aragón. De oeste a este de la península descubre las peculiaridades de su gastronomía, su historia, naturaleza… y déjate llevar.

1. Riaza

Inicio

2. Sigüenza

Distancia desde Riaza: 95 KMS
(1 h Y 25 min)

3. Mora de Rubielos

Distancia desde Sigüenza: 225 KMS
(2h y35 min)

1ª Parada Riaza: CUNA DEL ASADO      Ir al destino

Entre fogones de leña, el olor de un pueblo con mucha tradición culinaria nos envuelve, es Riaza, donde los asados de cordero o cochinillo llegan a los viajeros más exigentes. Saborear recetas de antaño con productos de la serranía segoviana, disfrutar del sabor y la calma de una buena cocina y tras el festín, descubrir todo un legado histórico entre sus calles y plazas será el broche final de una jornada inolvidable

Imagen Riaza

2ª Parada Sigüenza: ESCENARIO MEDIEVAL, TIERRA DE SABORES      Ir al destino

Empaparse de historia aquí es sencillo, solo hay que caminar entre sus esbeltas murallas románicas; recorrer el castillo, cuyas primeras piedras fueron colocadas por los visigodos; o descubrir lo que fue una universidad medieval, donde alguna vez inspiró a teólogos y artistas. En Sigüenza no estamos solos, celtíberos, romanos, visigodos y árabes dejaron su impronta en este bello municipio donde la gastronomía seduce al viajero a cada paso, cocina tradicional castellana, con productos locales de alta calidad, destacando los asados de cordero y cabrito, las migas seguntinas, la sopa castellana, los torreznos, y productos de caza como perdices escabechadas o liebre estofada, y para finalizar las famosa Yemas de Doncel, un dulce emblemático de la ciudad

Imagen Sigüenza

3ª Parada Mora de Rubielos: SABOR A TRUFA      Ir al destino

Para finalizar esta gastroruta en tierras castellanas y aragonesas nada mejor que conocer Mora de Rubielos, una localidad que sorprende por su imponente castillo y su magnífica colegiata. Mora de Rubielos no es un destino, sino una experiencia. Cada rincón ,desde las Torres de la muralla hasta el Nuevo Portal de Rubielos, habla de un tiempo donde lo militar, lo religioso y lo civil se entrelazaban en piedra. Un lugar para caminar despacio, dejar que la luz dorada del Maestrazgo ilumine sus muros y descubrir, en silencio, el alma del gótico mediterráneo. Porque para el viajero que busca autenticidad, Mora es un verso en piedra que nunca termina de leerse… ni de saborearse, dando paso tras la historia a una gastronomía sencilla, pero con carácter, con productos tan exquisitos como su delicada trufa, tan apreciada en la alta cocina e imprescindible en los mejores fogones.

Imagen Mora de Rubielos